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lunes, 16 de julio de 2018

SOLILOQUIO CON DIOS.4.- ORGULLO

Estoy confusa
El orgullo...
¿Es un pecado capital?
¿una señal de resistencia?
RST
¿Un síntoma de paz y amor?
¿Lo único que nos queda a los pobres?
¿o la arrogancia de los pobres de espíritus?
No lo sé



Quiero saber tantas cosas
Como ¿donde estás tú?
¿Y porqué sigo buscándote?
Si hace tantos milenios que te ausentas

El dinero no lo paga todo
¿El orgullo que compra?
Es orgullo o dignidad el mantener la cabeza alta
El no llorar aunque te saquen la piel a tiras
El fingir que no te importa que quienes te aman te hieran
Sonreír a quien te critica
No defenderte porqué no merece la pena
Poner la otra mejilla
Sed buena mientras haces lo que quieren
Ser linchada sin derecho a defensa
Justicia ciega y pocas palabras
¿Acaso cambian de idea quienes juzgan por defecto?


No pienso en lo que no tengo
Pienso en lo mucho que tengo y en lo afortunada que soy
O lo intento

No pienso en lo que perdí
Pienso en lo que gané
O lo intento

No pienso en quienes dañan
Pienso en los que me quieren
O lo intento

No busco escusas
Indago soluciones
O lo intento

Yo no practico la guerra
Practico la mpaz
O lo intento

¿Dime que buscas tú?
¿Dime que haces tú?

Vivo y dejo vivir
Y lo consigo
Porqué me esfuerzo

Pero ya decidí no perdonar
Hazlo tú

Esta vida es demasiado corta para perdonar tanto
Demasiados "lo siento"

No perdono
No es mi trabajo
Y no lo intento

Soy orgullosa
Porqué me sobran motivos
Porqué soy una guerrera
Porqué lo que tengo me lo gano con esfuerzo
Porqué no conozco la envidia ni el rencor
Porqué conocí el perdón,
O lo intenté
Y ya no me sale

Nadie necesita mi perdón
Y seguirá igual con él y sin él
Practico el amor
Pero no olvido, no lamento y no perdono
O lo intento






No te siento a mi vera
Ojalá nunca te fueras



jueves, 26 de mayo de 2016

CARTAS A ROMA VII.- PALOMAS


Querido romano:

No voy a pedirte perdón.
He conseguido calmarme, aceptar, asumir.
Pero no perdonarte ni perdonarme.

Puede que exagere.
No es a mí a quien ignoras, a quien tienes esperando tu regreso, a quien prometiste sin promesas.

Tampoco voy a negar el placer vengativo que siento al escribirte hoy.
No pretendo ser mejor de lo que soy.



Los Dioses me libren de los Misericordiosos como tú.
Los Dioses me alíen a la Fuerza de los espíritus de la Tierra y la Vida,  a los que venera mi amiga espartana, Ylena. 
Dueña y señora de muchos corazones que se le ofrecen a diario.

Como te dije, ya no soy su esclava, sino su compañera voluntaria de camino.
Me gusta como camina, me gusta su destino, me gusta nuestra senda.


Corrió la noticia de que no viniste.
Hay poco de que hablar aquí salvo de guerras.
Unos cuanto preferimos hablar de amor.
!Así nos va!
¿No crees?

Varios pretendientes han acudido.
Es curioso como tu ausencia atrae a chacales con muchos disfraces.
Podría hablarte de ellos, de como la sacerdotisa ignora a algunos, favorece a otros y saca partido de su condición femenina y su encanto, para mejorar nuestra aldea.

Nunca ofrece su cuerpo.
No calientes tu sucia mente.
No lo necesita.
Su sola compañía es requerida en tu vasto Imperio.

!Que ilusos los hombres y vuestro poder!
!Que vanas mujeres que desean contar que fueron bendecidas por la Gran Mujer!

La anciana Havira y yo nos hemos unido para intentar que te olvide.
Seleccionamos con cuidado a cualquier cortejador que aparece.
Reímos con sus pavoneos y despliegue de virilidad.
Ambas hemos dormido con muchos hombres y sabemos de egos.
Ambas creemos que no hay mayor premio para un hombre que exaltarlo.
Hacerles creer que son dioses.
Ninguno se resiste a eso.

Sólo debes buscar qué es lo que necesita oír y halagarlo.
Lo tendrás en tu mano más fácilmente que con buen sexo.
Aunque ser buena amante también ayuda, por supuesto.

Por ello, también me complace compartir mis conocimientos con la espartana.
Me escucha con la misma concentrada atención con la que se dedica a sus estudios.
Puedo ofrecerle más sabiduría en este tema, del que juntaría en varias vidas.

El conocimiento es poder, especialmente en esta truculenta época que nos ha tocado vivir, donde la supervivencia es un lujo.

Y en estas lecciones, y otras que la misma vida nos da, apareció el Hombre Montaña.



Un gladiador retirado que se dedica a viajar y buscar salvación para su alma.

¿Te pesan a ti tus muertos?
No paro de preguntármelo.

Nos pareció muy buen partido y no paramos de influir en el criterio de Ylena hasta que accedió verle.
Con su inocencia decía que no era para tanto. Que no le gustaban los músculos.

Le sorprendió gratamente.
Un gladiador necesita tener un buen cerebro además de un cuerpo entrenado.
Es parte de su trabajo. 
Un gladiador es un luchador hasta su muerte.
En eso no os diferencíais demasiado.

Le dijimos que no deseábamos que lo tomara por esposo, pero que sería alguien muy indicado para poner en práctica mis enseñanzas y las de la vieja, que no para de sonreír desde que recuerda su alocada juventud.

Te estarás preguntando si ella cedió los galanteos del Hombre Montaña y a nuestras cariñosos apremios, pero ya te dije, que no te he perdonado.



Quédate sufriendo, pues Litio me dijo que lo hacías.
Que te torturaba que dejara de esperarte.
Sufre pensando que otro mejor que tú tome lo que despreciaste.
Que los celos te consuman.
Pues hoy no pienso contarte nada más.
Quizás nunca lo haga.
Después de todo, yo sólo prometí escribirte sobre ella.
¿recuerdas?

Lo hago.
Sigo escribiéndote.
Yo si que cumplo mis promesas.
Cuida mis palomas y tus modales romano
Y contente
No hay mucho honor en ser un hombre ausente



Vivamos hoy
Quien sabe si mañana estaremos vivos


lunes, 23 de mayo de 2016

CARTAS A ROMA VI.- MALDITO ROMANO


Maldito romano:



Si mi furia te llega, espero que quiebre tu armadura, que golpee tu casco hasta hacerlo arena, que inunde tus pulmones hasta dejarte sin aire, que estruje tu  corazón hasta que quepa en mi puño, que tu sangre se detenga y ensordezca tu latido.
¿Así te sientes antes de la batalla?
¿Puedes oler tu propio miedo a convertirte en un animal?

Maldigo tu raciocinio.
Tu falta de sentimientos no puede quedar impune.
No debe.
Que la frialdad de tus palabras hiele tu cuerpo romano.
Que te convierta en estatua.
Que sepas lo que es tragarte un sollozo.
Gritar a nadie tu desesperación.
Que la soledad pinte tus canas y cuando envejezcas, sino te matan antes mis fieros deseos, aúlles de dolor y nadie acuda a ayudarte
Que te persigan las almas de tus muertos.
Que los espíritus de los ausentes no te dejen oír la vida



Si aún me estás leyendo, te diré que no he terminado contigo
Que hoy soy una mujer libre.
Ya no soy tu esclava entregada como regalo a tu espartana.
Ella me liberó.
Y tu carta, las tres palabras que contenían desataron toda la cólera que he ido guardando en éstas veinte primaveras que cargo.
No pueden librarmerme de ese peso.
Ni del que sostendré.
Pero soy una mujer fuerte.
Una tracia. 
Mi pueblo ha luchado y sobrevivido a tu raza.
A tus soldados,. tus legiones, tus Dioses y tus asaltos
Gloria, honor, causa lealtad...
No te calentarán en los inviernos, no te darán alivio ni amor
Más, ¿qué te importa el amor?

Ayer hizo un año de tu partida.
No lo comentamos.
De hecho todos guardamos silencio éste día con la esperanza secreta de que aparecerías.
Le prometiste.
-Volveré antes de un año.
Pero ¿que es una promesa echa a una mujer cuando hiciste otra a tu patria y tus hombres?.
Estás muy ocupado conquistando pueblos, agrandando vuestro imperio, manteniendo el orden de los insurrectos.

Somos sólo un pueblo de recogidos de una sacerdotisa a los que tu cesar nos deja vivir en paz, pagando nuestros impuestos y ofreciendo sumisión y obediencia.
Viejos guerreros, putas rechazadas, niños abandonados, mujeres sin hogar, viudas sin nobleza y hombres de paz.
Todos la temen. Todos la tienen miedo. 
Hasta tu amo, pues eres esclavo de él y tus obligaciones.
Sólo tú, no le tienes miedo.
No la respetas, y aunque ella se empeña en creer lo contrario, ni la amas ni la mereces.
No mereces ni a esta prostituta ilustrada a la que salvaste y trajiste junto a la espartana. No mereces romano mis letras ni mis maldiciones.



Ayer no llegaste.
En tu lugar mandaste e uno de tus hombres más fieles, Litio.
Cuando lo vi ante mi, mi corazón se llenó de dicha.
Te habías acordado, al menos lo recordaste.
Pero entonces tu soldado me entregó tu carta, tan perfecta y lacrada.
Hasta él sabía que su misión no sería bien recibida, tu misiva menos.
Leí con avidez.
-Estoy bien. Escríbeme.

Tres palabras. Un año. Tres palabras.
Esperanza, lágrimas, añoranza, ansias, deseos, sueños...
!Y sólo tres palabras!

¿Estás bien?
Cuanto debería alegrarme.
Más no lo hago.
Sé que la espartana desaprobaría mi carta.

Cogí tu misiva con ganas de estrujarla hasta hacerla desparecer, pero controlé mi genio.
Como tantas veces.
Orgullo y altivez.

No miré a tu mensajero.
Marchó a la posada, a buscar compañía y olvidar horrores.
Yo busqué a Ylena.
Estaba recogiendo fresas con los niños. 
Le di tu nota sin decirle nada.
Ella la guardó en el pliegue de su vestido y me acarició la cara.
-No dice nada y no vendrá-. Me dijo.
Esta vez no disimuló su tristeza.
No hubo tormentas.
No desató los elementos.
Sólo suspiró y siguió trabajando.

Debió saber que te escribiría, sabría que desataría mi rabia.
Me dejó ir para que soltara mi congoja 
Esta mañana me llamó.
Me dio otra carta.
En ella me entregaba la libertad.
-Si quieres matarlo, puedes hacerlo. Hasta para eso eres libre. Debes elegir. Paz o más sangre. Hagas lo que hagas no detendré.

Lo había pensado. Sin dormir. Pasé la noche con tu soldado.
Tus hombres están hambrientos de carne, de sexo.
Te traicionarán pronto si no les das algo más que comida y honores.
 El Litio puedes confiar. En mí, no.
Me contó cuanto quería saber.
Tus avances, tus silencios, tu alejamiento, tus fiebres en Tarraco.
Maquiné viajar con él. Volver junto a ti y rebanar tu maldito pescuezo romano.

Pero no lo haré.

Me quedaré aquí, esperando junto a Ylena, la sacerdotisa espartana que no deja de amar tu insensible alma y seguiré escribiéndote cuando consiga limpiar mi alma del rencor que ahora la asola.

Agradece tu miserable vida, pues vives sólo porqué con tu muerte la mataría a ella.



No duermas tranquilo
Nunca romano
No se sabe cuando una tracia puede cambiar de opinión



jueves, 21 de marzo de 2013

NO ME QUIERAS



"Te quiero", le dice, y un mecánico, "yo también" sale de sus labios
Luego se odia por ello y le odia a él por obligarla a decírselo

"Nunca las palabras".- piensa
Consuelo pobre, loco argumento
"Lo que se quiere no se daña"- piensa
"Tu amor hace daño"- calla

Duele en cada esquina, en cada rincón, en cada hueso
Duele
"No me quieras"
Le grita con su silencio
¿cómo no la oye?

Pero se da la vuelta y finge que duerme
Cuenta sus penas saltando vayas 
Las ovejitas son monstruos

Cuando él se duerma escapará al sofá 
Puede soportar todo menos dormir a su lado, 
quizás le robaría sus últimos sueños si lo hiciera 
!Qué absurdo!

Pero sólo en el sofá consigue descansar las pocas horas que el insomnio olvida llevarse 
Restos de tiempo 
Restos como ella 
Restos de quien fue antes de conocerle

Antes del principio ¿quien era? 
No lo recuerda 
Antes del comienzo...

-¿Quieres algo?- Piensa con amargura 
"Tómalo. Todo es tuyo. Déjame lo que quede, antes de que no quede nada"

"No me quieras".- implora

Suéltame, libérame, déjame, desátame, tírame
 Abre la maldita puerta dueño y señor

No puedo hacerlo yo, 
sal de mi vida, vete

No me quieras

No más "yo también" 
No a las mentiras, 
no más silencio 
El silencio no tiene oídos, 
no tiene voz, 
no tiene sentimientos
Se funde conmigo en el sofá, 
se pierde en el comedor, 
se quema en la cocina, 
se olvida en el piso

Las paredes se cierran y la asfixian 
Se ríen de ella 
Estruendosas carcajadas bailan endemoniadas en su cabeza

"No estoy loca" 
Sólo...

No me quieras




No a ser una víctima. Si a quererme cada día 
No voy a juzgarme, que lo hagan otros no me importa
No para los demás, si para mi misma y los míos
No a la sumisión, si a la libertad
No voy a bajar la cabeza. Voy a mirar a los ojos
No a la hipocresía y falsos amigos.
Estaré al lado de quien esté conmigo, no en contra

No a regodearme en la tristeza y ahogarme en la soledad. Si a nuevos amaneceres
No a los insultos consentidos o no consentidos.

 RESPETO
 por favor

No a las humillaciones. Levanto la cabeza de nuevo
No a los improperios. Lo propio es mío
No a los gritos. Tengo la suerte de escuchar bien, gracias
No a la rabia, al rencor y al odio. Si al amor
No a la indiferencia. No paso de largo. Quiero que me reconozcan. No que me ignoren
No al dolor y la autodestrucción. Nadie puede hacerme más daño que el que yo me hago
No al pasado. Viva el presente
No a encerrarme en mil tragedias. Aire puro para mis pulmones y brisas de futuro
No a enredarme en lo absurdo. Fuera cuerdas y ataduras las justas
No a ilusionarme con quimeras. Voy a soñar despierta
No a cerrar los ojos. Mis ojos están abiertos
No a la incomprensión. Si a aprender a comprenderme
No a justificar lo injustificable.

Quien daña no tiene ninguna justificación y lo que se quiere no se daña.
 Se cuida

No a sentir vergüenza ajena,
no a sentir vergüenza
No a culparme de la hecatombe mundial, el mundo se arruinaba antes de mi llegada

No a la miseria. Si a compartir
No a la autoflagelación . No he pecado
No a asumir las responsabilidades de los demás. Si a aceptar la responsabilidad de mis actos
No a poner la otra mejilla. Ya me golpearon las dos y no tengo más para poner ni quiero
No a ser el contenedor de la basura de nadie.

 Reciclen sus propias vidas señores

No al abuso y el poder y no al abuso de poder
No a la negación. Si al la autodeterminación
No a creer todo lo que me dicen. Si a creer en mi misma
No a hacerme más pequeña. Si a no dejar nunca de crecer
No a los límites. Si a mis límites y a los pactos
No al silencio, si a aprender a hablar
No a la inmovilidad.

!Viva el movimiento!

No a quedarme parada esperando.

Si a actuar con conocimiento


DEDICADO A ANA PORQUÉ GRACIAS A SU INSPIRACIÓN Y SU LUCHA HA NACIDO ESTE MANTRA. TK GUERRERA