miércoles, 11 de mayo de 2016

CARTAS A ROMA 5.- NADA MÁS


Querido romano:

La espartana me llamó al alba y ésta vez fue ella quien me pidió que te escribiera.
Yo estaba sorprendida. Por la visión de su figura tan esbelta como desprotegida de su altivez habitual.
Estaba bellísima, con su larga melena negra despeinada y los ojos más oscuros que nunca, brillando llorosos.

-¿Será verdad que cuando muere la esperanza, muere al amor? -me susurró tan bajo que temí no haberla oído bien-. ¿Cómo mata uno mismo la esperanza?

No sabía que contestarle. Soy una esclava, los esclavos no amamos.


Pero entonces ella comenzó a cantar:

No hay esperanza
No hay

No hay amor que se quede
No hay

No hay adiós que vuelva
No hay

No hay muerto que muera
No hay

No hay verdad que no duela
No hay

No hay nada después de ti
No hay



Nada más que perder
Nada más

Nada más que importe
Nada más



Cuando terminó su canción se tumbo en mi cama y me tendió los brazos para que me recostara con ella. Dormimos hasta el mediodía abrazadas. 

Hasira vino a sacarnos de la cama con su sonrisa sin dientes y sus socarronas burlas.
Yo también les sonreí.

Las sacerdotisa se equivoca.
No lo sabe todo.
Puede que no sepa nada.

Si hay más
Lo hay
Y los esclavos también amamos.
Amamos libremente
Nada más


Nothing else matters


2 comentarios:

  1. Parece que la voz narrativa sigue adquiriendo protagonismo frente al silencio del romano; gran paradoja del final, una esclava amando libremente. Besos, ¿qué vendrá? ¿todo lo que sí importa?

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    1. !jaja! Tengo varias opciones, pero ya veremos. Dejemos que los personajes nos guíen. Y ese romano, si sigue desparecido irá perdiendo protagonismo no sólo en la historia ;)
      Besotes profe

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