jueves, 21 de marzo de 2013





Y tú que vienes y vas como una marea
Caminando y marcando tus huellas en mi historia
Tú que hablas sin decir nada
Con esa inquisitiva mirada que me pregunta que quiero

Y yo que sólo quiero encontrarte
Absorber tus penas
Crear juntos una luz propia que ilumine nuestro tiempo 
Un extranjero que habla mi lengua
Una lengua que come la mía, que juega, dejando sendas de deseo en mi cuerpo,
Apagando y encendiendo llamas

Más no quiero retenerte, ni atarte, sino que andes sin cadenas 
No quiero que cumplas mis sueños, sino que crees nuevos con los que dormirme 
No que ocupes mis espacios vacíos, sino que llenemos espacios inéditos 
Quiero tu respeto, tu compañía, tu humor 
Cuando quieras dármelo

Cuando toco el cielo en tus brazos, estoy preparada para bajar y poner mis pies descalzos en el frío suelo 
Cariño, amistad, sexo, diversión, gozo, penas, soledades 
El pan nuestro de cada día 
Puertas abiertas para salir, sin cerrojos

Soy rara, diferente, tenaz no audaz, tozuda, solitaria llena de gente, independiente 
Más te necesito a veces 
Te extraño otras

Quiero refugiarme bajo tus ramas, 
Reptar por tu tronco 
Abonar tus raíces 
Quiero tus manos grandes sujetando mi cara justo antes de besarme, Con esa desmesurada ternura que dejan tus labios

Y perderme en esa mirada, justo un segundo antes de cerrar los ojos,
Y ver tu reflejo en mi alma
Quiero que fluyan tus saladas aguas acoplándose a las mías dulces,
Y desembocar en el mismo mar,

Nadando y ayudándonos a respirar cuando nos sumerjamos
O sólo dejándonos llevar cuando fluyan mansas


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