viernes, 21 de septiembre de 2018

CARTAS A ROMA XV.- CAMINOS CRUZADOS



Mi querido romano:


Savia me contó que le hablaste de mí en tu última carta.
Curioso que no me escribieras directamente a mi o incluso que me visitaras.
¿Tanto temes no ser tan bien recibido como en el pasado?
!Pobre demonio!
!Tus Dioses son ciertamente menos piadosos que mis espíritus legionario, pero a cada cual le pesan sus creencias.


Te llegaron rumores sobre mi pareja.
También curioso, como alguien con tan poca importancia como mi persona levanta tanta expectación.
Quizás mi vida es más aburrida de lo que imagináis, o quizás no.
Puesto que no lo averiguaste de primera mano, no seré yo quien te saque de la duda.
No nos engañemos, poco importa. 
Sola o con compañero, ya hace mucho que dejé de esperarte...

Los hombres que no tuve, fueron los que más amé
Quizás por eso, te amo tanto romano
Porqué de ti, tuve tan poco que el resto lo llené de sueños e ilusiones
Es tan fácil presentirte
Encontrarte en este inmenso vacío en el que te has perdido
Pensar si me piensas
Es tan fácil para ti desilusionarme
como para mi, no esperar nada de ti
Viviré
Amaré
Caminaré
No volverás a besarme
No vengas de nuevo


Aún sigo pegada a esta despedida que no parece finalizar nunca
Manteniendo ese hilo, que cortas con tanta facilidad
¿Como puedes vivir sin saber de mí?
Yo vivo gracias a mi orgullo
Más grande que tu reino
Tanto orgullo para una mujer tan pequeña...
Algunos hombres sois criaturas curiosas, débiles, vulnerables.
Algunas mujeres viven sin ser conscientes del poder de ser mujer, de su fuerza, su constancia, su entereza.
Mi respeto está con las mujeres guerreras que no derraman sangre
Las que luchan cada día por sacar adelante a los suyos
Las que no dependen de los favores de su pareja
Las que son conscientes de su cuerpo, de su feminidad y disfrutan de ella
La sabiduría ancestral que transmitimos de unas a otras
Las que aman la paz y escuchan el viento
Las que esconden a sus hijos para que no aprendan a violentarse ante el enojo
Yo soy sólo una de ellas
Pero me reconozco, soy consciente de mi condición y procuro ayudar a otras hermanas a saber quienes son.
Cuando todas seamos conscientes, no habrá soldados que vengan a pedirnos que las esperemos. Porqué seréis vosotros quienes esperareis a que nosotras acabemos de luchar. Sin peleas. Sin sangre. Con amor.

Te engañas soldado
La lucha no está en el acero
La lucha está en levantarse cada día y cuidar de los que amas
Quizás por ello, nunca llegamos a nada
Y aún así, creo que no puedo perdonarte por verme tan fuerte, tan fiera, tan inmensa, tan capaz...

Me hubiera gustado ser como Elena, tu primera mujer
La que ganó  tu corazón
Quizás necesitabas sentirte más poderoso que yo y te asusto mi seguridad

!Ese ego tuyo !
¿Y el corazón?
No sé

¿Amáis como una mujer?
Pues amadla bien.
Os parió una
!Qué pronto lo olvidáis!
El equilibrio está en el amor, no en juegos de odio 

Mira mis manos
Dan vida y dan muerte
Sostienen la vida y sostienen la muerte
Así son las cosas aquí en las montañas
La rueda sigue



Más cada vez me cuesta más amar a los humanos
Entenderlos y aceptarlos me era fácil en el pasado
Ahora esquivo la compañía de muchos
Me cansan sus quejas, me duelen su sufrimiento, me enerva su falta de piedad
Demasiados seres egoístas y tristes que dedican demasiado tiempo a dañar
Ya sabes, la ley no escrita
Lo que se quiere no se daña,
Lo que no se quiere tampoco
Escribí en la página de tu libro sólo el mes de Enero
Ahora respeto todo lo que estás consiguiendo
En mi quedan versos marcados en los otros meses
Podría ser el tiempo en el recuerdo de aquel templo
El cerco donde repetimos los momentos que no repetiremos
No hay escusas para esto
Cierro las puertas  al tormento de la memoria, de la añoranza, de la ausencia y el olvido.

Puede ser que tu futuro sea más largo que tu silencios
Quiera el destino que yo sea tu calma algún día
La marca en el libro que no leíste
Podrá ser el tiempo que nos tocó perder
Pero no seré la dueña de tu imperio
La capitana de tu ejercito

Ya sabes, sólo soy una mujer
y el único miedo que me queda,
es  no me llegue la vida para extrañarte lo suficiente
No comprendiste,
que tu vista contagiaba de alegría mis rincones
Y que pese a todo ello,
Elijo seguir ciega sin verte
Sea






Me llevo mi alma conmigo
La tuya la dejo al olvido



No hay comentarios:

Publicar un comentario