miércoles, 4 de julio de 2018

SOLILOQUIO CON DIOS 3.- NO QUIERO VER




La ilusión de la elección
¿Acaso no es lo mismo determinar que estar determinado?



Ser parte de algo fue un error sin sentido 
Quizás perdemos demasiado tiempo intentando encajar
Quizás pierdo demasiado tiempo
y bien sabes, que tiempo no me sobra

No me sobra nada o puede que demasiadas pocas cosas
o puede que me conforme con poco...
Pero eso si
No necesito que me apruebes
Ya no

Hay días que me subo
!Cuánto sé!
Hay otros que dudo,
¿Cuanto se?
Hay días que no se nada
¿Que demonios hago?








Lo del árbol sin raíces, ya sabes 
Duele
Este silencio,
Me duele y no conviene
No es conveniente
!Que frase tan rabiosamente usada!

Que curioso
Que tantas personas tengan tantas opiniones tan dispares sobre mí
Y que poco me conocen la mayoría
En un principio creen que estoy loca
Luego me ven
Equilibrada, seguro
Vivo en tu balanza
Saltando de pesa a pesa
Pero nunca me desequilibro lo suficiente
Hay que levantarse mañana 
¿Verdad?

Y duele 
Duele que quien debe ayudarte te juzgue
Defenderme de decisiones que no explico
De palabras necias y oídos sordos
De la indiferencia de los cuerpos que se crearon socialmente para apoyarnos y nos hunden o nos abandonan 

Pena por los que no sentamos a esperar que mañana será un día mejor
Nunca esperamos que sea peor
Por los que creímos que un titulo equivale a una vocación
Y hasta la vocación abandona a algunos








¿Y aún nos dicen que nos sentaremos frente a ti y seremos juzgados?
Si es cierto, no quiero verlo
Me caduca lo que no se toca

Si cuando te oiga me pedirás explicaciones y habrá de defenderme una vez más...
No quiero verlo
No querré escucharte
Condéname sin más
Ya quedamos que me hiciste osada y temeraria
!Que contradicción!
Volvemos a la dualidad


Bendice la locura Dios
Pues tus cuerdos han perdido las ganas de ayudar y alimentan la desesperación
Sólo los locos persistimos
Los que no queremos ver

Más no me conformo con que tú no quieras ver
Quiero saber como olvidas las súplicas, los lamentos, las penas, el dolor, los sueños
Tal vez, el día que nos veamos te lo pregunté
¿Podrás defenderte?
¿Tendrás argumentos?



Aquí nadie está salvado
¿no lo sabes?
Ni siquiera tú


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